
Hay veces, que de una forma u otra te dan ese pequeño empujón, que te abre los ojos y piensas de otra manera. Hoy he recibido uno de esos de los que no hay mal, que por bien no venga. Ya empezaba a estar cansado de estar cientos de horas preparando y montando el Belén , demasiadas horas de la madrugada a tres grados centígrados, pidiendo favores para tener un local, la luz, el agua, la furgoneta para llevar tableros y figuras, demasiado esfuerzo y horas robadas a las familias y a mi tiempo libre. Estoy harto de que me roben figuras que valen un dineral, harto de la perspectiva caballera, harto de los que harían y no hacen, harto de concursos que no llevan a ninguna parte, harto de jurados que no tienen ni puñetera idea, harto de que no se valore el esfuerzo y la imaginación, harto de pasarme todos los festivos de navidad abriendo el belén, harto, harto y harto.
El fin de un Belén es llevar el mensaje de Amor de Cristo, pues desde hoy que lo lleve el tal Rouco Varela que lo hace genial. Yo me apeo en esta estación, si me pica el gusanillo de los belenes lo montaré en mi casa, para mi hijo que todavía tiene Fe, yo la estoy perdiendo y lo peor de todo que también estoy perdiendo la fe en las personas, se salvan muy poquitos. El Belén para disfrute de Marteños, Marteñas, jurados y demás que lo monte otro, yo ya dejo de ser el TONTO DE NACIMIENTO.









